Después del parto, cosas que pueden pasar

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Cuando tienes un bebé tu vida cambia para siempre y lo mismo, y para bien o para mal, le pasa a tu cuerpo. Las primeras semanas después de dar a luz son un período de cambios físicos y emocionales enormes.
Hay ciertas cosas que te pueden ocurrir como:
Sensación de descuelgue:
Si notas una especie de “colgajo” que sobresale de la vagina o tienes una sensación dolorosa, como de presión interna, sobre todo después de haber estado en pie durante mucho rato, seguramente es que tu útero (prolapsado, en términos técnicos). Si te sucede, consulta a tu médico, pero para prevenirlo, sé constante con los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico.
Fiebre:
Si las mamas te duelen y tienes fiebre, consulta a tu médico, porque pueden ser signos de una infección llamada mastitis. No dejes de amamantara a tu bebé si puedes. El paracetamol y unas compresas tibias pueden aliviarte pero nunca hagas caso omiso de los síntomas de mastitis, ve directa a la consulta de tu médico.
Pérdida de cabello:
No te preocupes si el desagúe se queda atascado por la cantidad de cabellos que se te caen cada vez que te duchas: no te vas a quedar calva. Simplemente, estás perdiendo el pelo que no mudaste mientras estabas esperando a tu bebé debido a las hormonas del embarazo.
Sudores:
Si te despiertas bañada en sudor, no te asustes, se debe a las hormonas, que se estan adaptando a tu nuevo estado de no-embarazo. Mientras la hipersudoración no vaya asociada a fiebre, no será un problema y en cuestión de un mes, más o menos habrá desaparecido.




Alimentación y embarazo. La dieta de la embarazada

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Una dieta sana y equilibrada es la clave del buen desarrollo del feto y del bienestar de la madre durante el embarazo.
El feto se alimenta y recibe oxígeno exclusivamente de su madre a través de la placenta. De ahí la importancia de una alimentación completa y equilibrada de la embarazada.
Durante el embarazo, las necesidades energéticas de la mujer aumentan en cerca de 500 calorías al día para poder afrontar las crecientes exigencias físicas. Necesita ingerir mayores cantidades de proteínas, vitaminas y sales minerales combinadas adecuadamente con hidratos de carbono y grasas.




Sin duda, una de las características del embarazo es el aumento de peso, producido en parte por un almacenamiento extra de grasas y fluidos y debido también al crecimiento del tamaño de los pechos y de órganos internos como el útero. Lo normal es engordar entre 9 y 15 kilos a lo largo de los nueve meses.
Por eso, las mujeres embarazadas no deben preocuparse demasiado por el aumento de peso normal, siempre que lleven una alimentación sana y equilibrada. Es importante también hacer ejercicio con regularidad y descansar siempre que se pueda.
En ningún caso, salvo prescripción médica, se debe hacer régimen durante el embarazo.
Mayor necesidad de proteínas en el embarazo
Las necesidades de proteínas aumentan desde el inicio mismo del embarazo.
Compuestas por unas sustancias químicas denominadas aminoácidos, las proteínas actúan en la formación de los huesos, los músculos, la piel y los demás órganos vitales.
En el embarazo es recomendable aumentar la ingestión de proteínas debido al desarrollo del feto en crecimiento. Éstas se encuentran, sobre todo, en la leche y otros derivados lácteos, las legumbres, el pescado, la carne de magro, los frutos secos y la levadura de cerveza.
Consumo moderado de hidratos de carbono en el embarazo
Los hidratos de carbono son la fuente de energía principal del organismo.
Los hidratos de carbono deberían aportar la mayoría de las calorías diarias. El pan, los cereales, la pasta, la harina y las hortalizas son alimentos ricos en hidratos de carbono.
Hay que procurar no abusar de algunos de estos nutrientes, como aquellos que contienen harina blanca y azúcar (pasteles, bollos y postres). En grandes cantidades, estos alimentos pueden producir una elevada concentración de azúcar en la sangre, tanto en el organismo de la madre como en el del feto, lo que puede derivar en una diabetes.
Aporte reducido de grasas en el embarazo
El aporte de grasas durante la gestación no debe ser muy alto.
Las grasas son una fuente de energía muy concentrada, ya que tienen muchas calorías y ayudan al organismo a utilizar ciertas vitaminas, proteínas e hidratos de carbono.
El consumo de grasas saturadas (sólidas a temperatura ambiente) debe limitarse durante el embarazo. Se debe elegir con más frecuencia el consumo de grasas insaturadas (líquidas a temperatura ambiente) que son más saludables.
Vitaminas y minerales para el correcto desarrollo del feto
Las vitaminas y los minerales son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.
Para apoyar el correcto desarrollo del feto, es muy importante un aporte adecuado de vitaminas y minerales, sobre todo de hierro y calcio.
La mejor forma de tomarlos es a través de la dieta, aunque en algunos casos el médico puede recomendar suplementos vitamínicos.